Tepic bajo fuego: persecución, balazos, quema de camioneta y más de 30 casquillos en plena avenida, mientras el gobierno minimiza y pide “calma” ante “rumores”.

Por Ricardo Reyes.

El Gobierno de Nayarit, encabezado por el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, emitió un comunicado oficial este viernes minimizando una serie de incidentes violentos registrados en Tepic, la capital del estado, e insistiendo en que la entidad «mantiene la paz» mediante operativos de seguridad.

Sin embargo, los hechos reportados por ciudadanos y medios locales contradicen la narrativa oficial de tranquilidad: un vehículo fue incendiado en la avenida Victoria tras un robo con violencia —calificado por la Fiscalía General del Estado únicamente como «robo calificado»—, un accidente de tránsito en Insurgentes y Bucerías dejó al menos una persona lesionada, y en el cruce de Insurgentes y Alaska se escucharon múltiples detonaciones de arma de fuego, con el hallazgo posterior de más de 30 casquillos percutidos en la zona.

Testigos y videos difundidos en redes describen una persecución que derivó en choque, disparos y quema de una camioneta Toyota, con hombres armados circulando en motocicleta y generando caos en plena vía pública. Lejos de ser eventos aislados o «rumores», estos sucesos obligaron a un amplio despliegue de corporaciones federales y estatales para «verificar» la zona y descartar riesgos, lo que evidencia una respuesta reactiva ante una situación de alto peligro.

El boletín oficial dedica gran parte de su texto a desmentir videos e imágenes que «no corresponden a hechos de este viernes», exhortando insistentemente a la ciudadanía a «evitar la difusión de rumores» y consultar solo fuentes gubernamentales. Esta insistencia en controlar la narrativa contrasta con la gravedad de los incidentes confirmados: uso de armas de fuego en avenidas principales, quema intencional de vehículos —práctica común en retaliaciones del crimen organizado— y lesiones reportadas.

El mensaje oficial llega en un contexto de preocupación persistente por la influencia del crimen organizado en Nayarit, agravada recientemente por la ola de violencia desatada tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes («El Mencho») en febrero de 2026, que provocó narcobloqueos, quema masiva de vehículos y suspensión de actividades en la entidad. Aunque las autoridades destacan la coordinación en la Mesa Estatal de Construcción de la Paz, la ciudadanía percibe que los operativos son insuficientes para prevenir o contener la escalada de incidentes armados en zonas urbanas de Tepic.

Mientras el Gobierno pide calma y reitera la disponibilidad del 911, muchos nayaritas cuestionan si la verdadera prioridad es preservar la percepción de estabilidad o enfrentar de fondo la inseguridad que, episodio tras episodio, se manifiesta en las calles de la capital. La exhortación a ignorar información no oficial solo alimenta la desconfianza hacia una comunicación que parece más orientada a contener el pánico que a transparentar la realidad.

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